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 TÁNGER 1933-1960 

Al poco tiempo de establecerse la República en España y a consecuencia de las alteraciones de orden público, Apperley llevó a su familia a Tánger, fijando en ella su residencia y estudio a partir de 1933. Allí, en la cosmopolita ciudad norteafricana, disfrutará el resto de su vida. Conservará, no obstante, su Carmen en Granada a donde regresará para pasar largas temporadas, haciendo asimismo frecuentes viajes al extranjero.

A la urbe marroquí marcharía en pos de nuevas perspectivas profesionales y de temas exóticos y sugestivos. La seducción por el orientalismo, así como el encanto y pintoresquismo de la población o la espléndida belleza de sus alrededores, sin olvidar su clima y luminosidad mediterráneos, lo decidirían a trasladarse a Tánger.

En su resolución de afincarse allí también contarían las grandes posibilidades de trabajo y clientela, derivadas de las especiales características y del régimen de protectorado europeo de la ciudad. La belleza de su bahía, el exotismo de la Medina y la vitalidad de la urbe, en la que al lado del bullicio y animación de sus calles y plazas, al mismo tiempo se podía disfrutar de serenos rincones y agradables remansos de paz, cautivaron al pintor inglés. Tánger, por su sol, sus paisajes y el tipismo de la ciudad y de sus gentes, constituiría el tercer deslumbramiento del artista, después de los de Italia y Granada, hallando en ella la misma acogida fraternal que se le había dispensado en Andalucía.  


'La villa de Apperley, en el Marshan (Tanger, 1945)''El artista y su esposa Enriqueta'

 

 

 

 

 



En lo alto de la plaza del Marshán, Apperley se construiría, frente a las costas de Tarifa, una hermosa villa de blancas paredes, desde donde se podía contemplar en toda su grandeza el Atlántico bajo el azul inmenso del cielo. Allí, en la misma villa nació su hijo Enrique, al que llamarían cariñosamente “Riki”.



En ese rincón silencioso y amable del Marshán, desde las alturas de su taller abierto al norte (un estudio que emanaba una impresión de equilibrio y serenidad, amueblado con piezas antiguas y objetos de arte) posarían numerosísimos personajes célebres y residentes tangerinos.

 'El capitán Brawne Lindon''Denis Conan Doyle, hijo del célebre escritor''Lord Bute''Hannam Swaffer''Dr.H.S.Stiven'
'Dr. Carlos Sirvent Dargent''El violinista Félix Gade''El violonista Fritz Mestler''S.A.I. el Jalifa'
'Princesa Mdivani''Nadia Likatscheff de Miquel''La Sra.Viuda de Salama''La cherifa de Oezzam'

Figura muy popular entre la población, por su amabilidad y alegría de vivir, durante todos esos años sería considerado como el más afamado y representativo de los pintores de la ciudad, participando activamente en la vida social y cultural de la misma.

 Apperley gustaba de recorrer los antiguos barrios musulmanes con sus laberínticas callejas de casas blancas y bazares, sus alminares y animadas plazas de mercado como el popular “Zoco Grande”. Igualmente, se le podía ver dando su acostumbrado paseo matinal por el bulevar Pasteur, haciendo gala de su proverbial optimismo y vitalidad.

 Otras rutas que le atraían profundamente eran los alrededores de la población, muy particularmente las Grutas de Hércules y el Cabo de Malabata, a cuyo mirador solía acudir frecuentemente para contemplar la espléndida puesta de sol.

 En la década de los cuarenta, Apperley intensificará su dedicación pictórica, desarrollando una febril actividad al aumentar progresivamente sus retratos al óleo.

 Una de sus exposiciones más completas y ambiciosas, se celebraría en 1940 en el Salón de fiestas del Grupo Escolar José Antonio. La muestra, patrocinada por el Ministerio de España, D. Manuel Amiera, como tributo a la amistad y españolismo del pintor, sería inaugurada con gran brillantez, contando con la asistencia del alto comisario español en Marruecos, general Asensi, el ministro de Gran Bretaña, Mr.Gascoigne, el obispo de Gallipolí y otras muchas personalidades extranjeras y marroquíes. Además de ponerse de manifiesto la madurez artística de Apperley, el público cosmopolita de Tánger pudo apreciar la diversidad temática de las noventa obras expuestas, sobresaliendo sus expresivos retratos de tipos morunos y sus bellísimas figuras de mujer. De entre otras muchas exposiciones en la ciudad marroquí, destacan la celebrada en 1944 en el Hotel Minzah, bajo el patrocinio del cónsul general de Gran Bretaña en Tánger y la del año 1949 en el local de la Biblioteca Pública Española, sita en el bulevar Pasteur.  

 'P.Le Fur, administrador de la Zona Internacional de Tánger''A.D.F.Gascoigne, cónsul británico en Tánger''Lady Gascoigne''Yolande Rafferty'´Fray José M.Betanzos, obispo de Gallípolli´´D. Manuel Amiera, ministro de España en Tánger´

 Como muestra de su completa identificación con Tánger, desde la prensa local se pide a las autoridades se bautice la calle donde vive el pintor con su nombre. A este respecto podía leerse en el semanario Cosmópolis (4 de Febrero de 1953) lo siguiente: “Apperley vive en Tánger desde hace veinte años por lo cual puede y debe ser considerado como un perfecto tangerino. Su obra es prestigiosa para la ciudad. La calle donde vive no existía cuando él llegó. Puede decirse que a él se le debe porque él fue el primero a vivir a aquellos lugares. Dicha calle, callejón mejor dicho por sus dimensiones, lleva de hecho su nombre otorgado por los vecinos automáticamente porque su casa es punto de referencia para el correo. Sin nombre alguno de calle, los vecinos dan sus señas y así llegan las cartas, valiéndose del sistema de indicar “enfrente de la casa de Apperley” o bien “a la derecha de la casa de Apperley”, a la izquierda de la casa de Apperley, y así por el estilo”.

 Durante todos estos años, el pintor lleva una vida sencilla y de trabajo, que no excluye sin embargo las relaciones sociales, recibiendo en su villa del Marshán a gran número de turistas y aficionados al arte que acuden a admirar sus obras.

 En sus últimos años y a pesar de su avanzada edad, Apperley se encontraba muy activo, preparando ilusionado nuevo material para sus próximas exposiciones. Todavía celebraría algunas muestras importantes, como las montadas en el Nuevo Club (1952), Hotel Rembrandt (1957) y otras en Granada y Barcelona.

´Santón árabe´´Mendigo árabe´´Spiridion, el turista en Tánger´´Mohammed´´Tahir, jefe bateador del Tangier Tent Club´´Haddú´

´Una puerta en Tánger´´La Alcazaba, Tánger´´Zoco marroquí, Rabat´

 Apperley fallecería en su residencia del Marshán a consecuencia de una hemorragia cerebral en la mañana del 10 de Septiembre de 1960, a los setenta y seis años de edad. Puede decirse que murió casi con los pinceles en la mano, ya que hasta unos días antes había continuado trabajando en un retrato de familia. Fue enterrado esa misma tarde en el cementerio británico de Saint Andrews. Allí, bajo unos viejos árboles, al pie de la torre cuadrada del “Temple” y no lejos del bello minarete de la mezquita de Soussa, en una sencilla tumba cavada bajo una higuera, descansaría para siempre el gran pintor.

 Enriqueta, su viuda, la que había sido su musa e inspiradora de su obra, no pudo por sus muchos recuerdos, continuar viviendo en su mansión tangerina y regresaría poco después a su casa de Granada hasta su fallecimiento en 1980.

 

© 2000 Apperley Art (UK)


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